Felipe Calderón le entra al siempre polémico tema del Estado de Israel. El día de hoy al reunirse con la comunidad judía de México, el candidato panista, además de hablar de que “no debe trasladarse el credo propio a la actividad del servicio público”, definió lo que en su óptica ha sido la política exterior mexicana en relación al estado judío.
Entre otras cosas, Calderón expresó que Israel debe de ser respaldado por la comunidad internacional. También habló del episodio de 1975, cuando mencionó que la política exterior mexicana “tuvo su momento más grave y más equivocado, hay que decirlo, con el espíritu de Echeverría que tuvo una expresión antisemita, en política exterior y política interna, y eso ha hecho que por una tradición absurda, porque se sigue sin una lógica clara, las posiciones de México en foros internacionales han sido poco reflexivamente contrarias a Israel, me parece que esa postura debe definirse”.
Por supuesto que esto logró que al terminar su exposición recibiera una ovación de pié por parte de los asistentes.
Pudiéramos estar de acuerdo o quizá no con él, pero de lo que más interesante resulta es el compromiso implícito que Calderón adquirió en caso de llegar a la presidencia y de su determinación en abordar un tema tan complicado, sobre todo en esta campaña en donde poco se ha escuchado de política exterior y de México como jugador mundial en este sentido.
En mi opinión México no es todo el mundo, ni lo es Latinoamérica. Más bien soy de la idea de que México se atreva a participar de los temas que impone la agenda mundial. La doctrina de callarse para que nadie nos diga nada, no me parece en absoluto que nos haga mejorar como nación.
Les fue a decir lo que querían oír y al criticar así a Echeverría desconoce muchas de las razones que motivaron el comentario y que hacen muy difícil poder apoyar a ciegas a Israel, lo que–desde luego–no quiere decir que el racismo esté bien. Ese fue el error de Echeverría, enmarcar su crítica en un contexto racial, pero no el criticar a la política exterior del estado de Israel, que es muy distinta de las relaciones que se deben observar en México con los mexicanos de fe judía.
Hola Rodolfo:
Si, definitivamente también creo que fue un discurso condescendiente. Lo que me parece interesante es la voluntad de tocar el tema, desafortunadamente ( y tu mucho mejor que yo lo sabrás) en México siguen siendo un tabú las posibles definiciones en cuanto a política exterior que no sean la de “me abstengo de opinar y participar”.
Y no se trata de clasificar a los demás países como amigos – enemigos, creo que perfectamente se puede firmar un TLC con Israel y condenar sus políticas (y prácticas) de asentamientos humanos en los territorios ocupados, pero tampoco es descabellado reconocer abiertamente su derecho a existir y buscar fortalecer una alianza estratégica con él.
Recibe un cordial saludo.