Los lectores de este pobre espacio no se equivocan, o por lo menos parece que así será.
En las últimas semanas he conservado en primera página, la encuesta sobre si se cree posible que Cuathemoc Cárdenas se una a la campaña de AMLO. Hasta el momento en que escribo este artículo, 63% de los que han votado opinan que no.
El virtual apoyo que pudiera ofrecer Cárdenas representaría un simbolismo moral muy dirigido al mercado interno del PRD, a todos aquellos militantes que se han sentido lastimados por la integración de los ex salinistas en los primeros cuadros de la campaña de Andrés Manuel. Sería en definitiva, un llamado a la unidad interna y una oportunidad para que el ex jefe de gobierno del DF se adjudicara como acreedor de la deuda que el PRD reclama sobre la elección de 1988.
El hecho de que Cárdenas no haga explícito su reconocimiento al abanderado perredista, deja un vacío que se antoja como una advertencia tipo “les dije que este no era un digno representante de nuestro partido”. Nadie pone en duda la influencia del hijo de Lázaro en el sol azteca y por eso evidencía que las cosas en ese instituto no están del todo bien.
Bajo estas circunstancias, de llegar a la presidencia lo primero que AMLO tendría que hacer es asegurarse un PRD a modo, lo peor que le pudiera pasar es una división en el mismo, pero para esto necesita limpiarlo de todos los liderazgos “incómodos”, incluyendo al clan Cárdenas. ¿Que pasaría si gana López? ¿Arribarían todos los priistas que faltaban, incluyendo al mismísimo Barlett? ¿Fundaría un nuevo Partido de los Pobres o el Partido de la Alegría? ¿Es esto lo que se teme Cárdenas?.
Por otro lado, si el Ingeniero llega al 2 de julio sin respaldar a AMLO y Felipe o Roberto ganan la elección, sería mucho más fácil para el PRI o el PAN reconocer a Cuathemoc como el interlocutor de la izquierda mexicana. Cárdenas papá retomaría una participación importante en la vida política no solo del PRD sino del país y Cárdenas hijo comenzaría con el pié derecho su camino hacia la candidatura del 2012. De tal forma que por sobrevivencia política y como trampolín estratégico, a los Cárdenas les conviene desmarcarse de AMLO y que este no llegue a la presidencia.
Todo esto lo he tenido muy claro desde hace ya varios meses, pero lo que confieso que no me esperaba, era un tercer escenario aún más radical y arriesgado por parte del fundador del PRD: El día de hoy Joaquín López Dóriga y Katia D Atigues (en Milenio y El Universal respectivamente) dan a conocer que