AMLO Y ORGANISMOS AUTÓNOMOS: LA TRAMPA ELECTORAL

Por: Eduardo Higuera Bonfil

Nunca voy a aceptar la política tradicional….¡Al diablo con sus instituciones!

Andrés Manuel López Obrador, 5 de septiembre de 2006

 

La semana pasada sucedió lo que muchos ya esperábamos, el presidente finalmente declaró oficialmente su intención de desaparecer los Organismos Constitucionales Autónomos (OCA). Y a pesar de que no era ninguna sorpresa, la onda de choque que provocó fue enorme.

Como jefe de gobierno del Distrito Federal, López Obrador fue un ejemplo de opacidad, recordemos cómo se reservaron los datos de la construcción del segundo piso, mientras que en su presidencia ya logró que el suyo fuera un gobierno 4 veces más opaco que el de Peña Nieto, cuando solo lleva un tercio de su mandato.

La diferencia es el nivel de escrutinio y politización que se vive hoy en día muy superior al que se vivía cuando despachaba en el palacio del ayuntamiento de la capital., algo que llama a tomar medidas más allá de lo administrativo y apostar por la comunicación política y el simbolismo.

Lo que nos debe de llamar la atención es el momento en el que, finalmente, se quita la careta y decide hacer pública su firme intención de que se concentren en su gobierno las funciones de los OCA o que, de plano, ya no se realicen ampliando su margen de acción discrecional.

¿Por qué lo hace en este momento, cuando no tiene asegurada la mayoría legislativa necesaria para realizar una reforma constitucional de este calado?, ¿qué lo motiva?, ¿está dispuesto a enfrentar una nueva revisión del TMEC con Canadá y USA con tal de desaparecerlos?

Una probable respuesta se encuentra en las elecciones intermedias que tendremos a lo largo y ancho del país este 2021.

Con un partido debilitado por las pugnas internas, Guerrero es un buen ejemplo de esto, una pandemia cada vez más fuera de control, un acuerdo más o menos real entre los partidos de oposición principales para hacer frente común en junio y con las diversas crisis pisando los talones de su gobierno, AMLO debe buscar nuevas narrativas para seguir manteniendo la base de fieles y tratar de desviar el descontento hacia nuevos enemigos.

En 2006 creo la narrativa que ha sido el eje discursivo de su gobierno. Se habló desde entonces de los conservadores, los contrincantes, la prensa vendida, así como de las instituciones que impedían su llegada al poder como un gran conglomerado de enemigos que complotaban en contra suya y del pueblo. Sin embargo, tras más de 24 meses en el poder, es evidente que se deben buscar nuevos temas para palear carbón a la caldera del odio que mueve la locomotora electoral, y es muy probable que los OCA sean lo que necesita.

Con su gran maestría comunicativa, aunado al maquiavelismo que ha mostrado una y otra vez en lo que va del sexenio, la iniciativa para desaparecer OCA´s puede ser una magnífica trampa electoral. Una maniobra ganar-ganar.

En el caso que logre desparecerlos antes de las elecciones, podrá mostrar a su grey que encabeza un gobierno neoliberal de izquierda, el cual reduce el estado obeso y corta gastos innecesarios. As promesas se cumplen y muestra un liderazgo en la transformación nacional indiscutible.

En caso de que el bloque de contención legislativo logre evitar que se lleve a cabo la extinción de los Organismos Autónomos, el presidente y sus candidatos podrán argumentar que siempre tuvieron razón y mostrar que la mafia del poder, el BOA, el TUMOR, los conservadores, la prensa fifí, los chayoteros, el sicariato y neoliberales se unieron para evitar otro paso más de la transformación nacional que él encabeza, defendiendo los intereses de un grupillo de corruptos antidemócratas enquistados en el estado a través de institutos inútiles.

En otras palabras, una vez más, el presidente nos ha envuelto en una discusión que, sin importar el resultado final está calculada para beneficiarle simbólicamente y seguir alimentando con su posverdad, que no croquetas, el fanatismo de sus partidarios más radicales. Esto sin importar el resultado final.

Como punto final, se realice o no, esta iniciativa distrae a los analistas, opinadores y opositores de su gobierno de temas reales que también pueden incidir en el ánimo electoral de los mexicanos: el brutal repunte de COVID y el evidente cinismo e incompetencia en su manejo; la falsificación de documentos de la CFE ante el mega apagón; la creciente militarización de su gobierno; la caída de 8% del PIB y los cientos de miles de muertes que pesan sobre su gobierno por la pandemia pueden ser segundos o terceros temas en la conversación pública. Una jugada maestra, una trampa electoral perfecta.

Veamos cómo funciona, traigan las palomitas.

@HigueraB

#InterpretePolitico

Estrategias claras

por:Eduardo Higuera

El medio más fácil para ser engañado es creerse más listo que los demás.

François de La Rochefoucauld

 

Para estas alturas de la precampaña se han vuelto evidentes las estrategias de los principales contendientes que buscan el voto de los ciudadanos en junio del 2021. Por supuesto que no voy a analizar las opciones locales en este artículo, cada estado merece una reflexión en particular sobre las fuerzas estatales. Sin embargo, el marco federal es de una obviedad pasmosa y, de paso, desesperante.

Por un lado encontramos a MORENA, eje de una de las dos alianzas enfrentadas, el cual ha dejado los valores y la ética que supuestamente abanderó Andrés Manuel durante su campaña de 2018 para abrazar el pragmatismo del poder.

Esto queda en evidencia cuando vemos que, nuevamente, su alianza electoral tiene partidos tan dispares como el PT, el renacido PES y el verde. Uno de ellos propugna de forma radical por la “transformación” nacional que dice encarnar el mandatario federal, el otro es un partido ultraderechista confeso – ¿dónde quedan las diatribas contra los conservadores/derefachos/neoliberales? Y el tercero es el mejor ejemplo de lo peor que el sistema de partidos de México tiene para mostrar, al acumular acciones ilegales, multas, veletismo, oportunismo y sobre todo, funcionar como negocio particular en venta al mejor postor.

Sumemos a esto que, como buenos priistas guindas, los morenistas están haciendo lo posible por saltarse, cuestionar o relegar las normas electorales. Una prueba clara es como evitaron que se les acusara de actos anticipados de campaña al titular a sus precandidatos como “coordinador@s estatales para la defensa de la 4T” y justificar su proselitismo preelectoral.

En pocas palabras, como dignos neo priistas, hacen uso de todos los recursos del poder y triquiñuelas a su alcance para conservar y ampliar su dominio, sin reparar mucho en detalles como la congruencia, la ética, la historia de la lucha democrática nacional y sus propios discursos.

En la esquina contraria encontramos una alianza conformada por los tres partidos “opositores” más grandes de nuestro país. PRI, PAN y PRD han calificado su unión como la alianza más grande de la historia nacional. No obstante, siguen pensando de la misma forma que los llevó a la debacle electoral en 2018.

Tras los triunfos de este año en Hidalgo y Coahuila, los priistas han sentido que regresan pro sus fueros, olvidando que la maquinaria del estado mexicano tiene un nuevo amo. Y es que los triunfos en estados eminentemente priistas serán muy difíciles de replicar ya que ala maquinaria de estado se suma el profundo descontento que este partido sigue generando en gran parte del territorio nacional.

Sin embargo, nada ilustra mejor la ceguera de una parte de esta ”alianza” de esta alianza que dos hechos concretos llevados a cabo por el PRI: la posible candidatura de Jorge Hank Rhon en Baja California y el anuncio de que el revolucionario institucional ira sólo en Nuevo León. El primer hecho muestra el enquistamiento de las viejas figuras que no tiene nada nuevo que ofrecer más que desprestigio (causantes de su derrota en gran medida) y el segundo un pragmatismo convenenciero que costará muchísima credibilidad entre los votantes.

En pocas palabras, parecen empeñados en demostrar que son los mismos que antes del 2018 y no han aprendido nada, a pesar de 2018.

Finalmente, queda la incógnita de Movimiento Ciudadano. Algunos señalan que el partido naranja pareciera decidido a convertirse en el nuevo verde y ocupar la muy conveniente  posición de bisagra para negociar con mayores ventajas.

Sin embargo, el hecho de que un gran numero de precandidaturas las estén ocupando personas más jóvenes que en la mayoría de los otros partidos hace sospechar que quizá, solo quizá, haya algo nuevo en este proceso electoral.

Las cartas están en la mesa y no son opciones alentadoras para los ciudadanos.

@HigueraB

#InterpretePolitico

A río revuelto….

Eduardo Higuera Bonfil

 

Calumniad, calumniad que algo quedará.

Voltaire

 

Hay muchas razones preocupantes en los señalamientos de la UIF en contra de José Luis Vargas Valdés, flamante magistrado presidente de la Sala Superior del TEPJF.

Una de ellas es la sombra de sospecha que la actuación de la misma unidad ha proyectado, lo que ha llevado a algunos a señalarla como brazo represivo dentro de la lucha política desde el actual gobierno.

A esto se suma la excesiva publicidad con la que se mueve para congelar cuentas y levantar suspicacias contra funcionarios públicos, sin establecer firmemente la causa de sus acciones. En otras palabras, hay que ver con suspicacia cualquier acción que realice, en especial las “más espectaculares”.

Por otro lado, la ya maltrecha imagen de los organismos electorales, en particular de la máxima instancia judicial electoral del país, queda en entredicho nuevamente, justo al inicio de un proceso electoral que se antoja complejo, disputado y polarizado en extremo. Eso no deja de ser llamativo, ya que la UIF está a cargo del ex Magistrado Electoral Regional y ex Fiscal Especializado en Delitos Electorales, Santiago Nieto.

Todo lo anterior deja el río muy revuelto y es por esto que los ciudadanos debemos preguntarnos una vez más ¿a quién beneficia estas acciones?, ¿por qué, si las autoridades tenían esta información desde hace meses, la hacen pública en este momento?, ¿por qué esperar a que el magistrado Vargas Valdés ascienda a la presidencia del organismo que declara legales las elecciones?

La respuesta parcial a esto se encuentra dentro de la cultura de ilegalidad y ataque a las autoridades electorales por parte de los actores políticos (gobiernos anteriores y actual, partidos políticos) para desgastar su imagen y credibilidad entre los ciudadanos. Se trata de controlar a los que controlan sus acciones para así, actuar con impunidad.

El río revuelto del ataque a las instituciones facilita las impugnaciones mediáticas, el linchamiento en redes, las movilizaciones de militantes y acarreados. Si se debilitan las posibles consecuencias derivadas de las sentencias, se reduce el rango de acción y reacción de los magistrados del TEPJF, a la vez que se fomenta la desobediencia de los actores políticos bajo argumentos difícilmente comprobables, como asegurar que las autoridades que tratan de meterlos en cintra están siempre “vendidos”.

Sin duda el actual magistrado presidente debe de aclarar este tema. Tanto por su bienestar personal, profesional y familiar como por la urgente necesidad de fortalecer la credibilidad del órgano que preside y de los efectos que este tema pueda tener en la gobernabilidad y estabilidad social posterior a las elecciones.

No obstante, es claro que el discurso actual de la lucha contra la corrupción es una red muy grande en este río inquieto. En especial si se usa con criterios políticos.

@HigueraB

#InterpretePolitco

Las elecciones más importantes

No me refiero a la tan traída y llevada oración del INE en el que se habla los miles de puestos de elección popular, locales y federales, que estarán en disputa en el proceso electoral que arrancó en esta semana.

Tampoco me refiero a las declaraciones, tan traídas y llevadas, del presidente en cada una de sus mañaneras, las cuales pueden afectar la gobernabilidad durante y después de la jornada comicial del próximo junio.

Y definitivamente, no me refiero lo que suceda con los tan traídos y llevados procesos de registro de los nuevos partidos políticos. Agrupaciones que no entienden que al pan con lo mismo ya le salió moho.

Lo que quiero decir con “elecciones más importantes” es que ha llegado el momento de averiguar si la sociedad mexicana, esa gran mayoría silenciosa conformada por todos aquellos que no sacaremos tajada de los resultados electorales, pero nos veremos profundamente afectados por ellos, se encuentra a la altura de lo que este momento histórico.

Algo que es aún más cierto que en 2018. Y es que mucho ha cambiado desde entonces, no todo para bien y de diversas formas.

La polarización en la que hemos permitido que caiga la sociedad mexicana es mucho más profunda que en la elección que determinó, con un golpe de timón, el cambio hacia el guinda en el espectro político nacional.

Esto aunado a que, a pesar de lo que nos quiere hacer creer el presidente y sus coequiperos, si existen núcleos regionales fuertes de militancia y simpatizantes de otras opciones políticas diferentes a MORENA.

A lo anterior hay que añadir la crisis que el sistema electoral mexicano vive.

La bajísima credibilidad que goza entre la ciudadanía es producto del golpeteo constante de parte de partidos políticos, medios y académicos militantes. Sin duda el principal bully es el mismo presidente de la república, pero ningún dirigente de bancada, gobernador presidente de partido duda en subirse al carro de la agresión hacia el INE y el TEPJF, si es útil a sus intereses políticos inmediatos.

Este golpeteo hace un gran eco en los medios de comunicación, que siguen anhelando cancelar el actual sistema de comunicación electoral para regresar a los tiempos de la venta libre y a discreción de tiempo aire para la propaganda de las elecciones.

De esta forma, los ciudadanos nos hemos creído sus historias que, de tanto repetirlas creemos que son ciertas, con lo que entramos de forma voluntaria a la trampa de la desconfianza y la polarización gratuitas.

 

 

El papel que nos toca a los ciudadanos, las OSC y los académicos en 2021 es el de generar el contrapeso que la información veraz y verificada puede establecer, algo necesario para analizar y fiscalizar a los candidatos y sus partidos.

Revisar perfiles y propuestas, acudir a votar si hay elecciones internas en las diferentes entidades y niveles en los que sea posible y, sobre todo, no dejarnos arrastrar por la marejada de fake news, posverdad y Deep fakes que intentan desde ya desinformarnos.

Esto solo puede suceder si asumimos nuestro papel de ciudadanía activa, conocedora de lo que está en juego, de las reglas y consciente de la cancha y de los antecedentes de los jugadores, pero sin olvidar que el estadio y cada uno de los que se paran en el campo de juego nos deben explicaciones a cada paso que dan y sin remilgos, según la ley.

No importa si uno es morenista, panista o tricolor, si nuestras simpatías van hacia la derecha o la izquierda, si no dejamos de creer en dogmas de fe (el mejor/peor presidente) nunca podremos madurar los suficiente como para elegir legisladores y gobernantes de la calidad que se necesita.

Por eso estas son las elecciones más importantes de la historia, porque es la mejor y más urgente ocasión de que tomemos las riendas de la política en favor de nosotros, dejando atrás a los grupos y caudillos que nada más medran con nuestro voto y dinero.

Veamos si somos capaces.

@HigueraB

#InterpretePolitico

Calentando motores

Eduardo Higuera

Si quien gobierna no es justo, aunque ordene que se practique la justicia no será obedecido.

Confucio

 

Si miramos con cuidado el período de casi 5 meses de pandemia en México es fácil ver que lo mejor, lo mas duro, lo más interesante del tema electoral no se encuentra en el pasado, sino en el futuro cercano. En los próximos 10 meses, para ser exacto.

Los motores de los diversos actores que incidirán en las elecciones de junio próximo ya están encendidos y en pleno calentamiento. Muchas de las estrategias y posiciones, de los discursos y las objeciones son muy claros, solo falta limar detalles y podremos verlos en acción en las veloces pistas de la arena política nacional.

Aquí un breve recuento de algunas de estas pruebas del deporte político-motor:

  • La institucionalidad reconocida. Las 24 de Le Mans.

Una vez que el INE ha vuelto a funcionar con su órgano de central de dirección completo y, tras el espaldarazo que la Cámara de Diputados les dio, el trabajo que espera al INE es enorme, complejo y desafiante. Como en cada jornada electoral, los días serán de 36 horas, los problemas se multiplicarán, no solo en por el objetivo mandatado de organizar las elecciones más grades y complejas de la historia sino por los posibles recortes y la evidente polarización que se enfrenta.

Esto será una verdadera prueba de resistencia, tanto para l@s pilotos del CGINE como para sus equipos de pits en toda la república. Los desafíos para capacitar, comunicar y explicar, el oficio político que se tenga para enfrentar los cuestionamientos y la pericia al volante de la institución organizadora de las elecciones será algo parecido a las 24 horas de Le Mans, cada día y con tres centavos de presupuesto.

  • La prudencia y la reserva. Lanzamiento del modelo 2021.

Lo que ocurrió en la cámara de Diputados durante el proceso de designación de las y los nuevos consejeros del INE nos muestra uno de los aspectos de los nuevos tiempos, que la ley electoral y la Constitución han marcado y trasciende la voluntad presidencial: es mas fuerte el interés por reelegirse que por seguir una línea dura y de confrontación.

Por el contrario, de forma prudente los coordinadores de las bancadas dieron su respaldo al comité de Selección y a las quintetas que generaron. De igual forma, el voto plenario demostró un consenso casi completo al momento de respaldar la institucionalidad.

Todo lo anterior tuvo un nivel de riesgo político medido, hacer enojar al líder humanista o evidenciar el manejo faccioso e ilegal de un grupo de políticos ante los electores que decidirán si los reeligen o no. El modelo con carrocería de prudencia se impuso para el próximo año. Veamos si sigue de moda al aprobar el presupuesto del proceso electoral.

  • La sociedad activada. La caravana automovilística.

La sociedad es el centro de la democracia, el origen y fundamento de la soberanía y la legitimidad de los gobernantes…al menos eso nos dicen cuando les conviene.

La verdad es que, históricamente, hemos establecido un círculo vicioso entre clase política y sociedad civil. Por una parte, la sociedad se ha mantenido mayormente conformista, generando eso que los estudiosos del tema llaman “inmovilismo social”, mientras que los grillos han hecho todo lo posible por que el statu quo se mantenga así.

Sin embargo, la sociedad está aprendiendo que no están solos y la mejor forma de incidir en un evento como las elecciones del próximo año es generar alianzas, fortalecernos, organizarnos y dejar de lado la idea de que no se puede avanzar por nuestra parte, sin tener que someternos al poder de algún líder iluminado, un partido con misión histórica, muy seguido vuelta histérica.

Las caravanas de autos, de camiones, de transportes de todo tipo que sirve de apoyo entre cada uno de sus miembros es el modelo, una caravana automovilística como las que organiza las grandes familias que salen a explorar el país en grupo, el mundo.

  • Los “guerreros” del camino, los rijosos.

Este grupo recuerda los clanes de motociclistas sin ley, tan famosos por películas como Easy Rider o actuaciones de un joven Brando.

Sin embargo, son, quizá, uno de los grupos más peligrosos para la carretera política, rumbo a las elecciones intermedias.

Sin ley, ni honor o ética, son capaces descarrilar cualquier proceso, con tal de lograr que su agenda se logre.

Si en su mente pensó “John Ackerman” y los ángeles morenos del infierno, es correcta su percepción. Sin embargo, a pesar de ser el más visible en medios, éste no es el único grupo que puede intentar descarrilarnos. Ojo a los que son menos famosos, pero igualmente fuera de la realidad y poco dispuestos a obedecer la ley.

 

@HigueraB

#InterpretePoltico