Estrategias claras

por:Eduardo Higuera

El medio más fácil para ser engañado es creerse más listo que los demás.

François de La Rochefoucauld

 

Para estas alturas de la precampaña se han vuelto evidentes las estrategias de los principales contendientes que buscan el voto de los ciudadanos en junio del 2021. Por supuesto que no voy a analizar las opciones locales en este artículo, cada estado merece una reflexión en particular sobre las fuerzas estatales. Sin embargo, el marco federal es de una obviedad pasmosa y, de paso, desesperante.

Por un lado encontramos a MORENA, eje de una de las dos alianzas enfrentadas, el cual ha dejado los valores y la ética que supuestamente abanderó Andrés Manuel durante su campaña de 2018 para abrazar el pragmatismo del poder.

Esto queda en evidencia cuando vemos que, nuevamente, su alianza electoral tiene partidos tan dispares como el PT, el renacido PES y el verde. Uno de ellos propugna de forma radical por la “transformación” nacional que dice encarnar el mandatario federal, el otro es un partido ultraderechista confeso – ¿dónde quedan las diatribas contra los conservadores/derefachos/neoliberales? Y el tercero es el mejor ejemplo de lo peor que el sistema de partidos de México tiene para mostrar, al acumular acciones ilegales, multas, veletismo, oportunismo y sobre todo, funcionar como negocio particular en venta al mejor postor.

Sumemos a esto que, como buenos priistas guindas, los morenistas están haciendo lo posible por saltarse, cuestionar o relegar las normas electorales. Una prueba clara es como evitaron que se les acusara de actos anticipados de campaña al titular a sus precandidatos como “coordinador@s estatales para la defensa de la 4T” y justificar su proselitismo preelectoral.

En pocas palabras, como dignos neo priistas, hacen uso de todos los recursos del poder y triquiñuelas a su alcance para conservar y ampliar su dominio, sin reparar mucho en detalles como la congruencia, la ética, la historia de la lucha democrática nacional y sus propios discursos.

En la esquina contraria encontramos una alianza conformada por los tres partidos “opositores” más grandes de nuestro país. PRI, PAN y PRD han calificado su unión como la alianza más grande de la historia nacional. No obstante, siguen pensando de la misma forma que los llevó a la debacle electoral en 2018.

Tras los triunfos de este año en Hidalgo y Coahuila, los priistas han sentido que regresan pro sus fueros, olvidando que la maquinaria del estado mexicano tiene un nuevo amo. Y es que los triunfos en estados eminentemente priistas serán muy difíciles de replicar ya que ala maquinaria de estado se suma el profundo descontento que este partido sigue generando en gran parte del territorio nacional.

Sin embargo, nada ilustra mejor la ceguera de una parte de esta ”alianza” de esta alianza que dos hechos concretos llevados a cabo por el PRI: la posible candidatura de Jorge Hank Rhon en Baja California y el anuncio de que el revolucionario institucional ira sólo en Nuevo León. El primer hecho muestra el enquistamiento de las viejas figuras que no tiene nada nuevo que ofrecer más que desprestigio (causantes de su derrota en gran medida) y el segundo un pragmatismo convenenciero que costará muchísima credibilidad entre los votantes.

En pocas palabras, parecen empeñados en demostrar que son los mismos que antes del 2018 y no han aprendido nada, a pesar de 2018.

Finalmente, queda la incógnita de Movimiento Ciudadano. Algunos señalan que el partido naranja pareciera decidido a convertirse en el nuevo verde y ocupar la muy conveniente  posición de bisagra para negociar con mayores ventajas.

Sin embargo, el hecho de que un gran numero de precandidaturas las estén ocupando personas más jóvenes que en la mayoría de los otros partidos hace sospechar que quizá, solo quizá, haya algo nuevo en este proceso electoral.

Las cartas están en la mesa y no son opciones alentadoras para los ciudadanos.

@HigueraB

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