Luz al final del túnel

Eduardo Higuera

Estoy a favor de la verdad, la diga quien la diga. Estoy a favor de la justicia, a favor o en contra de quien sea.

Malcolm X

Cuando pensamos en las elecciones de 2018 en automático se viene a nuestra mente palabras, datos e imágenes muy claras de la elección federal. Desde los debates presidenciales, la oleada de 30 millones de votos, el cambio de paradigma en el gobierno, la transición ordenada e institucional que las instituciones generaron y muchas más.

Sin embargo, por muy arraigadas que sean estas imágenes generales en la mente del imaginario colectivo nacional es necesario señalar que las elecciones estatales tuvieron un nivel semejante de importancia y trascendencia para la democracia mexicana.

En específico me refiero al intento autoritario, ilegal e inconstitucional de Jaime Bonilla para buscar imponer su voluntad a las instituciones y los votantes y otorgarse a si mismo una extensión de 150% de su actual mandato como gobernador de Baja California.

Y es que, desde la campaña electoral echó mano a todo medio legal e ilegal que se le ocurrieron para extender el tiempo de su futuro gobierno. La consistencia de los rechazos a sus pretensiones solo tiene comparación con la necedad de Bonilla para lograr su cometido, incluso después de su toma de protesta.

Testimonios señalan sus intentos por cooptar y corromper tribunales y legislativo de su estado; tres veces las diferentes instancias del TEPJF rechazaron su búsqueda de legitimación legal para su asalto inmoral del poder para el poder y por sus pantalones; su astracanada de tener razón contra leyes, convocatorias y la Constitución misma hizo que el caso llegara ala Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Incluso logró que el congreso baja californiano, casi como último acto de la legislatura pasada, aprobara la llamada “ley Bonilla” en la que se le daba la extensión tan buscada, sin respeto por el Estado de Derecho, ni la preeminencia Constitucional Federal.

Por fortuna, el máximo tribunal de nuestro país ha respondido con corrección y libertad.  El Ministro José Fernando Franco Gonzáles-Salas presentó esta semana un proyecto de resolución en el cual declaraba inconstitucional tal ley y establecía que el período por el cual Bonilla fue electo fue para 2 años, punto.

¿Por qué es importante esto, querid@ lector@? Sencillo, estamos atestiguando el funcionamiento positivo del estado mexicano. Algo por lo que generaciones de ciudadanos, de derecha e izquierda, han luchado por lograr.

Dicho en español sencillo y claro. El Estado mexicano se fue transformando poco a poco, a lo largo de décadas, para lograr contener la gran mayoría de los apetitos desatados de personajes sin escrúpulos ni ética, como Bonilla.

Y quiero ser muy claro, el Estado mexicano tiene grandes rezagos, áreas de oportunidad y opacidades. Esto mismo es lo que hace tan importante cada ocasión en que funciona de forma correcta, considerando solo la legalidad y constitucionalidad, en lugar de entrar al juego de poderes y conveniencias.

El proyecto del Ministro es la proverbial luz al final del túnel. Sin embargo, no se debe de cantar victoria, el cinismo y descaro mostrado por Jaime Bonilla, quien se paseó por cuanto espacio noticioso pudo para declarar mentiras a favor suyo, nos indica que quizá intente alguna jugada más, como recurrir a la CIDH.

Por mi parte celebro que se planteé ponerle un fin a su absurda pretensión y espero que todo salga como se debe en el pleno de la Corte.

#LordSinEmbargo

@HigueraB

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