- El 30% de los afectados por acné tiene más de 25 años

Numerosas creencias en torno al acné han adquirido rango de verdad absoluta pese a no contar con el beneplácito de los facultativos. Estos son algunos ejemplos:
El chocolate y las grasas producen granos. No está demostrado científicamente que exista relación entre el acné y la ingesta de determinados alimentos. Es recomendable, eso sí, mantener una dieta equilibrada e incluir en la misma un consumo frecuente de frutas y verduras.
Los remedios caseros resultan muy efectivos. Aplicar pasta de dientes o limón sobre los granos, secarlos con alcohol y otros recursos similares tienen resultados poco beneficiosos sobre el acné e, incluso, pueden empeorarlo.
El sol cura los granos. Es cierto que en verano el acné mejora al resecarse la piel, pero, al mismo tiempo, se puede ocasionar un rebrote intenso si se mantiene una exposición prolongada, ya que se engrosa la piel y se obstruyen los poros.
El acné se pasa con la edad. Hasta el 12% de mujeres y el 5% de hombres mantiene problemas de acné hasta los 35 años, o incluso, hasta los 40, por no recurrir a un especialista y recibir el tratamiento adecuado.
El maquillaje empeora los granos. El uso del maquillaje puede llegar a ser complementario al tratamiento. Hay cosméticos ‘Oil free’ que no taponan el folículo por el que la grasa de la piel sale al exterior y que ofrecen resultados óptimos.
Los granos y las espinillas se pueden estallar. Nunca debe hacerse esto porque se corre el riesgo de que marcas y cicatrices se queden en el rostro de manera permanente. Los puntos negros no son suciedad, sino comedones abiertos. Para eliminarlos, hay que realizar una limpieza en condiciones adecuadas de higiene y esterilidad, con cuidado de no apretar en exceso. El 30% de los afectados por acné tiene más de 25 años
El 74% de los adolescentes, afectados
En los más jóvenes, los granos responden a cambios hormonales que se producen en la adolescencia, cuando las glándulas sexuales comienzan a segregar hormonas (estrógenos y andrógenos, entre otras). Esto provoca al mismo tiempo un aumento de la producción de grasa en la piel, que obstruye los folículos y causa la aparición de granos. En total, 74 de cada 100 adolescentes presentan alteraciones en la piel. Una cifra nada despreciable que llama la atención respecto al mínimo porcentaje de enfermos que acuden a la consulta del dermatólogo. Apenas un 7% de las visitas se corresponde con un caso de acné.
El primer Estudio Epidemiológico sobre Acné en España, dirigido por la doctora Aurora Guerra, constata que la mayor incidencia se sitúa entre los 14 y 16 años, y que, en los casos más graves, a los pacientes se les diagnostica ansiedad y depresión. De hecho, un 48% de las adolescentes afectadas declara estar acomplejada por su aspecto, mientras que el 29% de los afectados son de la misma opinión. ” Los niños sufren estados de estrés que empeoran el acné y pérdida de autoestima. Esto se debe a que los granos interfieren en sus relaciones sociales y sienten que no responden al modelo de imagen atractiva que ha construido la sociedad”, señala Lola Abelló, de la Junta Directiva de CEAPA (Confederación española de Padres de Alumnos).
Entre los datos que se presentan en el estudio es destacable que el 38% de los jóvenes con acné grave o moderado, en algún momento, hayan dejado de salir de casa por vergüenza y miedo, mientras que otro 20% confirma que el problema afecta a su rendimiento académico. En mayor proporción, un 49% revela que ha interferido en sus relaciones con el sexo opuesto y un 30% ha tenido problemas con sus compañeros. “Al mermar su autoestima, se comportan con timidez, vergüenza y ansiedad, con una separación cada vez mayor del grupo y del entorno”, revela Abelló.
Para evitar situaciones como las descritas, “es muy importante acudir a un dermatólogo en lugar de automedicarse o poner en práctica los remedios que han probado antes los amigos”, confiesa Miguel Aizpún. Un acné mal tratado provoca la aparición de cicatrices y manchas de difícil desaparición. También es posible que los granos oculten un problema más grave como la obesidad o diabetes, un diagnóstico que sólo puede realizar el especialista.
Importancia de la higiene
Según el último estudio de Actitudes, Comportamientos y Satisfacción en Acné (ACS), presentado hace unas semanas, la higiene es el principal plan de choque contra los granos. El 70% de los especialistas consultados para la elaboración de este informe considera que la higiene juega un papel muy importante en la prevención y alertan sobre la necesidad de informar a la población.
Los expertos aconsejan limpiar la cara dos veces al día, a la mañana y a la noche, y aplicar después el producto recetado por el médico. No se debe utilizar para esta limpieza el jabón habitual de manos, tampoco frotar con fuerza el rostro al secarlo, ni compartir las cremas del tratamiento. Las limpiezas de cutis no están contraindicadas, pero debe ser llevada a cabo por un profesional que tenga en cuenta el estado del acné. Una presión excesiva de los poros podría dejar cicatrices al romperse el conducto situado debajo de la piel.















